La enfermedad de Paget de los huesos, también llamada
osteítis deformante, es una enfermedad metabólica la cual afecta a uno o varios
huesos.
Esta afección se caracteriza por un aumento de la
destrucción ósea seguido de un aumento de la formación desorganizada de hueso. Como
consecuencia de esto se produce en los huesos deformidades, dolor y mayor
riesgo de fracturas. La enfermedad de Paget suele afectar la pelvis, el cráneo,
la columna vertebral y las piernas.
Las causas de la enfermedad de Paget son desconocidas. Sin embargo,
se sabe que existen ciertos factores que están asociados con esta enfermedad.
Entre estos factores se encuentran:
Tener más de 40 años.
Ser hombre (esta enfermedad afecta más a hombres que a
mujeres).
Tener antecedentes familiares.
Entre las complicaciones de la enfermedad de Paget se
incluyen:
Fracturas y deformidades en los huesos.
Artrosis.
Cáncer de huesos.
Insuficiencia cardíaca.
Las pruebas para diagnosticar la enfermedad de Paget son:
Radiografías: Mediante el uso de rayos X se obtiene
imágenes con el fin de detectar anomalías que pueden ser indicios de la enfermedad
de Paget como zonas de reabsorción ósea, de alargamiento óseo y deformidades como
el arqueo de los huesos alargados.
Gammagrafía ósea: Este un procedimiento el cual consiste en
la inyección de una cantidad pequeña de material radioactivo en una vena. Este
marcador radioactivo se distribuye en las partes de los huesos lesionadas o en
proceso de cicatrización, mostrándose puntos brillantes en la placa de
imágenes, permitiendo identificar así las estructuras óseas afectadas.
Análisis de laboratorio: A través de la realización de
pruebas sanguíneas se busca detectar la presencia de niveles elevados de
fosfatasa alcalina, lo cual puede ser un indicio de la presencia de esta
afección.
Si la persona diagnosticada con la enfermedad de Paget no
presenta síntomas, el tratamiento puede no ser necesario. Sin embargo, si la afección
está activa síntomas, es posible que no necesites tratamiento. Sin embargo, si
la enfermedad está activa y perjudica partes de alto riesgo del cuerpo, como el
cráneo o la columna vertebral, el tratamiento debe ser necesario para prevenir
posibles complicaciones.
Entre las opciones de tratamiento se encuentran:
Debido a que no se conoce la causa exacta de esta afección
no existen medidas de prevención. Aunque el tener una dieta con alto contenido
de calcio y el realizar ejercicio físico regular son factores que se creen que
pueden ayudar a disminuir los riesgos de padecerla.
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